Damian, su pelo oscuro le caía por delante de la cara pero sin llegar a taparle sus hermosos ojos verdes, Sus facciones eran suaves aunque le hacían parecer más mayor de lo que en realidad era. Siempre llevaba la corbata azul marina del uniforme algo desapretada y los dos primeros botones de la camisa desabrochados lo que dejaba ver que siempre llevaba una camisa por debajo. Siempre llevaba una mano en el bolsillo y la otra sujetaba una carpeta negra que únicamente no estaba con él cuando estaba en la cancha y la sustituía por el balón naranja para convertirse en el mayor anotador del equipo.
Mientras me emboba mirándole llegábamos a la puerta.
De repente, en un instante, en un segundo Annie, Lara, y yo estábamos rodeadas por las demás animadoras histéricas por algo de la competición. Damian fue engullido por los chicos baloncesto los cuales en total tendrían en ese momento unas cuatro pelotas que se pasaban los unos a los otros. Y Alex por el grupo de atletismo, tanto masculino como femenino.
Las animadoras me llevaron como quien dice hasta mi taquilla y a Annie cuya taquilla estaba al lado de la mía. La abrí y comencé a sacar cosas. Vi en el reflejo del espejo de la puerta como la taquilla del otro lado se abría y Damia metía uno de sus brazos para sacar el libro de historia. Era mi oportunidad.
-¿Hiciste la redacción de la segunda guerra mundial?-.
-Claro, ¿te la dejo para que la copies?-.
-Para tu información, ya la hice-dije cerrando mi taquilla de golpe. Aunque el séquito de animadoras me había acompañado antes de llegar a mi taquilla había llegado la abeja reina y todas ellas fueron a lamer le la miel a sus alas, o más bien del pelo rubio teñido, sus labios rojos, sus pestañas de rimel, sus párpados rosados y sus pómulos luminosos y brillantes. Las animadoras con la reina en cabeza se me acercaban.
viernes, 22 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Capítulo 1, (2ª parte)
Annie, Alex y yo salimos de casa a nuestra hora por primera vez desde hacia bastante tiempo. Fuimos caminando hacia el instituto sin hablar, cada uno con los cascos metidos en las orejas. Por el camino nos fuimos juntando con algunos compañeros.
-¡Hola Lara!-Me saludó Lena, con su habitual alegría.
-Hola, ¿qué tal?-sabía que solamente esas dos palabras bastaban para que no tuviésemos que abrir la boca en lo que quedaba de trayecto ninguna otra persona excepto ella, que ciertamente no se iba a callar ni aunque la pagásemos por ello. Así que mientras ella contaba toda su tarde y todas sus conversaciones por chat yo pensé en mis propias cosas. Bueno, francamente, en él.
Justo en ese momento aparecía girando una esquina por delante de nosotros.
Como se suele decir, era diferente a todos los demás, era especial y todo eso.. pero claro, ese no era el caso. Él era miembro del equipo de baloncesto y yo una de las animadoras más solicitadas. Lo común sería que estuviéramos juntos y que nuestra relación debería ser la envidiada por todos nuestros compañeros de instituto. Pero no, él era miembro del equipo, pero en las reuniones de la conocida como élite del instituto él estaba como ausente, era como si él que estaba con nosotros en realidad no fuera el real, sino una copia.
-¡Hola Lara!-Me saludó Lena, con su habitual alegría.
-Hola, ¿qué tal?-sabía que solamente esas dos palabras bastaban para que no tuviésemos que abrir la boca en lo que quedaba de trayecto ninguna otra persona excepto ella, que ciertamente no se iba a callar ni aunque la pagásemos por ello. Así que mientras ella contaba toda su tarde y todas sus conversaciones por chat yo pensé en mis propias cosas. Bueno, francamente, en él.
Justo en ese momento aparecía girando una esquina por delante de nosotros.
Como se suele decir, era diferente a todos los demás, era especial y todo eso.. pero claro, ese no era el caso. Él era miembro del equipo de baloncesto y yo una de las animadoras más solicitadas. Lo común sería que estuviéramos juntos y que nuestra relación debería ser la envidiada por todos nuestros compañeros de instituto. Pero no, él era miembro del equipo, pero en las reuniones de la conocida como élite del instituto él estaba como ausente, era como si él que estaba con nosotros en realidad no fuera el real, sino una copia.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)